En esta página podrás ver una selección de poemas del libro 'El umbral del recuerdo', la portada original, la dedicatoria y el prólogo.

 


Dedicatoria:
A mis ilustres amigos D.Serafín y D.Joaquín Álvarez Quintero, insuperables maestros del sainete andaluz y glorificadores de Bécquer.

 


PRÓLOGO

No hay riego ni regadío: sólo hay torrente de juventud, de cerebro y de buena voluntad. Castigándome; pero hay torrente. No uso sombrero de paja, ni en mi cráneo han ido incrustados sombreros de burlones. En cuanto a éstos, es tan flaca mi memoria, que no recuerdo a ninguno. La burla que es encubierta, no es burla, por cuanto nadie se percata de ella; y la burla que no es encubierta, es maligna, porque muestra un fondo innoble y un alma de escoria, suponiendo que existan almas de escoria. Que calculen de cuántos chiflados se han reído y, por si no tienen memoria, les voy a citar un nombre: Cristóbal Colón.
Todo el tipismo que tenía ha desaparecido, si es que alguna vez tuve tipismo; y en cuanto a esto, líbrelos la Providencia el propio ejemplo, porque entonces no opinarán tan mal del tipismo, suponiendo que yo tuviese tipismo.

Que se fijen muchos que se han burlado de mí que tienen hijos que pueden ser criminales o llegar hasta el patíbulo. El hombre cauto observa y calla, y el insensato observa y habla, en parangón con el loro.
No estoy descentrado; mejor dicho, estoy descentrado. Ellos están muy cuerdos; por eso, al ocultar su villanía no pueden alegar ignorancia para su maldad. ¿Qué quieren que sea un loco?
Perfectamente; yo me haré el loco; pero que se libren del loco que se hace el loco.
En las puertas, en algunas, se llama con aldabón.
Yo quiero enfatuarme y ver las cabezas de muchos como si fueran puertas, y pegar tan fuerte aldabonazo, que de la conmoción se les va a hundir el edificio de su prestancia.
¿Loco?

Si ellos lo quieren; pero los locos han hecho historia. Claro que así se escribe la Historia.
Unos, con pluma de ave; otros, también de ave…, de avestruz.
Se mezclan las plumas de ganso y de pato, y a veces hasta las de buitres.

Armando Buscarini.

 


EL UMBRAL DEL RECUERDO

 Te habrás ido para siempre
por el camino undívago
entre las bandas añosas
de los cedros y los álamos
cuando las flores suspiran
y jacarean los pájaros;
cuando rompen su corteza
todos los brotes de mayo;
cuando suscitan en los mares
el sol reflejos metálicos;
cuando las naves arriban
a los marinos ribazos
y quedan sobre las almas
cuando perdurables nieves
copan los montes lejanos

rescoldos de amores castos.

Yo te invocaré en las noches
oscuras de mis ensalmos
entre las lianas del bosque
los alóes plateados,
las prímulas amarillas
y el verdor de los acantos.

En el umbral del recuerdo
por donde pasan los años,
te aguardarán los fantasmas
de todos los que te amaron.

Tú llegarás pensativa
con un rictus de cansancio,
abrumada por el peso
de los antiguos pecados.

Te execrarán los galanes
que algún día te rondaron,
por tus palabras infieles
y tus juramentos falsos.

Y no querrás ver la boca
cárdena de los ahorcardos
que ciñeron por tu culpa
corbatín patibulario…

Y buscarás en la fuente
milagrosa de los sabios
el agua santificada
que cura los desengaños.

Yo te invocaré en las noches
de los ojos entornados,
cuando aguijadas durezas
hagan sangrar otros pasos;
cuando las cándidas núbiles
se ausenten de sus retablos
y persigan los romeros
las veredas de tus brazos.

Yo te invocaré, bien mío,
celoso de tus encantos,
entre las pálidas nieblas
y los cielos azulados.

A los embates del tiempo
habrás cruzado las manos
para decir la plegaria
del tiempo petrificado:
-Imperio de eternas sombras
donde sin querer reinamos;
mares negros sin riberas,
sin bahías y sin faros.

Y una noche toda ungida
de jazmines y de nardos
al volver de romería
mozas y mozos cantando
llegará como una súplica
hasta el rincón de tu osario,
un copla quejumbrosa
y un rasgueo acompañado…